No lo oigo

el

Y no sé si alguien más lo oye.

Dices que te estás muriendo pero creo que no lo haces suficientemente alto. Es una pena, quizás pudiera oírte alguien al que de verdad le importara. Toda una vida diciendo tonterías y justo ahora que uno necesita que le escuchen, no te escuchan. Que le jodan al mundo, ¿verdad?. Realmente da lástima lo que queda de ti. Una puta mierda arrugada y maloliente. Una esquina de la cama sucia y llena de vómito con orines y sangre en las sábanas. Todo cambia pero lo mejor perdura, como una buena verruga.

La última vez que te vi ibas en una de esas camas con resucitador incorporado rodeado de enfermeros diciendo palabrería medica. Ninguno de ellos sabía que estaba gastando su tiempo y esfuerzo por mantener con vida a semejante hijo de puta. Ninguno apuesta por ello. Ningún médico de urgencias invertiría un segundo en pensar si merece la pena salvar o no a una persona. Pero yo si lo haría, yo te daría por muerto. Sin embargo las cosas son distintas y estoy aquí dirigiéndote estas bonitas palabras desde lo más profundo de mi alma.

Miles de horas escupiendo humo, limando las uñas en la pared, bebiendo ríos de alcohol, practicando el dolor como algo lúdico. Muerde tu lengua y traga el coágulo, es como carne disuelta. Golpea todo lo que te rodea, quema todos los recuerdos, rómpelo todo y mándalo a tomar por culo. Después busca una habitación oscura, una cama confortable, pon música relajante y empina una botella de whisky hasta beberla entera de un solo trago. Túmbate boca arriba y pon tu cabeza entre dos cojines, el resto será un sueño.

Lo intentaste cada noche hasta que funcionó y ahora estoy dedicándote unas bonitas palabras. Disfruta de la segunda oportunidad, hijo de puta. La siguiente igual no tienes tanta suerte.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.