Toda la vida caminando sobre una delgada línea. Es frustrante, es impracticable. Una senda imposible
Versos de cemento, en concreto fresco meto los pies y espero a que dotas esas burbujas de aire suban a la superficie, mientras muevo los dedos de los pies en el agradable tacto de mi jaula.
Parece que no se vivir de otra manera que no sea hundido. Saco lo mejor de mi pero es tan poco que se me cae de los bolsillos cuando salgo corriendo
Dando vueltas en un profundo pozo, gritando “misericordia”. Desayunos calientes para los impacientes sin otra comida al día más que esa
Escribo al alba pero con misma actitud de un tétrico sábado por la noche. Solo con los minutos que pasan adyacentes al pasado, inseguros de un futuro próximo.
Y la copa se vuelve a llenar de forma inevitable, como tranquilizando el alma que ensucia mientras bebe todo a su alrededor. Salpicando lagrimas y cerveza por las paredes.
Mas tarde no recuerdo nada. Mezclar varios medicamento psiquiátricos y alcohol. Alguno te dirá que es una bomba para el organismo. Alguno te dirá que está experimentando con sus límites mientras se despoja de las personas que “le quieren”.Las revelaciones llegan en las peores resacas. Por eso hoy domingo desperté a las 7 am y lo primero que hice fue abrir la botella de cerveza que sobró anoche. Igual en cada uno de esos tragos voy calmando el dolor.
Y de pronto todo importa menos de lo que pensaba, aunque siga dándole vueltas a la noria. Me enamoré de ti en lo alto cuando las nubes se ponían celosas cuando te levantaba la falda para ver tus bonitas piernas tatuadas. Sueños que se mezclan con la realidad. Al final me despierta su olor por toda la habitación y no puedo volver a conciliar el sueño. Miro las luciérnagas de plástico en el balcón. Me intento relajar
Mis desequilibrios: es como si escribieras los planes del día en un papel arrugado y por causas ajenas intentases discernir entre arrugas cuales eran los propósitos. Inscritos en trozos rotos, en ocasiones es un puzzle con el que gasto toda la mañana para organizar mi tarde.
He conocido personas últimamente de forma accidental. Paso de entrar en su juego de ligoteo y cortejo, eso que una vez, mucho tiempo atrás, tanto me gustaba. Tengo el corazón adiestrado al parecer y solo pienso en ella. Pero no quiero hablar de ella ahora.
Son las 8;30am de un domingo en el que empecé con los tragos demasiado tiempo. Qué iba a hacer sino. Estoy quitando obstáculos de la casa para mantener el suelo limpia. Pero de pronto surge imprevistos y mi alma necesita espacio para abrir las alas. Y por lo general destroza todo lo que hay cerca. Ayer fue el armario medio roto de la cocina.
Me estoy perdiendo y te estoy perdiendo a ti. Mi eslabón, el que me une a lo real y tangible. La realidad de tus carcajadas rebotando por mi casa, haciéndome cosquillas hasta que pierdo el último aliento. Los debates morales. Lo más inteligente del mi mundo eres tú, que lo pones todo patas arriba y le das sentido. Por eso siempre tropiezo con tus esquinas en el techo y no me besas en le marco de la ventana.
El momento como un pergamino en blanco esperando ser escrito, y que el futuro tache lo que necesite para poner encima que fuimos felices aunque fueran unos desequilibrados. Algún día entonarán las notas de piano correctas para que tú yo sepamos bailar juntos. Bajo una gigante que colapsa el cielo. Tú con un vestido largo de seda hasta los tobillos y las joyas que te regalé. Yo con un traje a medida de mis inseguridades. Quisiera bailar contigo hasta que tú me dijeras.
– Se acerca el fin del mundo. Ven esta noche a mi habitación, solo deseo compartirlo contigo.
Mientras los meteoritos caen y las paredes tiemblan, ella coge mi mano y la encadena a sus caderas. No quiero otro fin del mundo que no fuera con ella.