Poesía

No tenerla, una tortura

Colgao de su sostén peligroso precipicio abajo su coño en llamas diciéndome ven.

Me derramo por su pecho como el vino en el mantel sin querer… sin poder aguantarme.

Muerdo del hambre ella me araña me arranca la carne. Su veneno me enferma la sangre me sube la fiebre.

Soy esclavo de su sexo adicto al roce de mi piel con la suya hasta que saltan chispas hasta que el sol se apaga.

Muero sin aire en la cama con sus gemidos de placer ahogados contra la almohada.

Lleva te quiero escrito en los labios cada beso me contagia la enfermedad sin cura amarla sin medida y no tenerla una tortura.

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